carta al emperador Guillermo I, Berlín, 11 de junio de 1871

La Altísima Orden de Su Majestad de ayer confirmó las benévolas intenciones de las que Su Majestad ya se había dignado comunicarme oralmente. [Por orden ministerial del 10 de junio de 1871 se entregó el Sachsenwald en el ducado de Lauenburg como donación al Canciller, que había sido elevado al rango de príncipe.]. Al colocar repetidamente mis respetuosos agradecimientos a los pies de Vuestra Majestad, me regocijo, especialmente al conceder este regalo regiamente rico, por el reconocimiento que Vuestra Majestad mismo y en nombre de la Casa Real tienen la gracia de otorgarme por mis servicios; La satisfacción de Su Majestad es una necesidad indispensable de mi corazón, y la necesito para poder disfrutar yo mismo del éxito. Que el sentimiento de pertenencia personal al ancestral soberano y señor feudal, que me transmitieron mis padres, siga siendo también herencia de mis hijos, porque sobre él reposa la bendición de Dios en este tiempo de disolución y duda, y yo la tengo en absoluto. A veces encontraba fuerza de resolución cuando la consideración de la razón no era suficiente para dármela. La propiedad que Su Majestad desea concederme es, por naturaleza, un ideal de mis sueños, un bosque hermoso y, sin embargo, alcanzable, y es mi orgullo y alegría debérselo sólo a Su Majestad. Confío en Dios que después de mí vivirán en Sachsenwalde generaciones de corazones leales a Brandeburgo, que expresarán su gratitud a Su Majestad al servicio del Emperador y del Imperio.

Su Majestad tendrá la amabilidad de seguir mostrándome indulgencia cuando la debilidad física a veces interfiera con mi tranquilidad en los asuntos comerciales; Con unos meses de descanso espero devolver a Su Majestad un siervo sano.