carta al emperador Guillermo I, Kissingen, 27 de julio de 1874

Su Majestad

Me gustaría perdonarle amablemente por retener mi respetuoso agradecimiento por la amable carta del día 17 hasta que pueda escribir la pluma yo mismo; Las cosas siguen yendo mal, pero hasta tal punto que puedo escribir yo mismo cuánto me han complacido y elevado las palabras de Su Majestad. Cuando fui nombrado general, Su Majestad dijo una palabra amable que reflejaba mi sentimiento interior, es decir, que también serví a Su Majestad como ministro en el sentido de un soldado. Como tal, me alegro de una herida en el servicio, y como tal me esfuerzo por esforzarme en emular el ejemplo sublime que Su Majestad da a sus servidores en el servicio de la Patria. Que yo también logre aceptar insultos personales como los del día 13 con la ecuanimidad que demostró Su Majestad en casos similares, porque la ira y el odio son malos consejeros en política, y pido a Dios humildad y perdón. Espero que el tiempo y el tratamiento también eliminen la amargura de que no se le permite opinar en los asuntos públicos.

Tengo que recurrir a la mano de otra persona para escribir más.