Carta a la Emperatriz Augusta, Berlín, 10 de febrero de 1883

 

Emperatriz Serenísima,
Graciosísima Reina y Señora,

Me gustaría expresar mi más humilde agradecimiento a Su Majestad por haber enviado amablemente la publicación ganadora del premio “La Cruz Roja en Alemania”.

La visión desde la cual el autor supone que las instalaciones estatales para el cuidado de los heridos y enfermos de guerra no están a la altura de las exigencias de la caridad cristiana no sólo es válida para el pasado, sino que lo seguirá siendo en todo momento según la previsión humana; La distancia hasta la cual lo que el Estado puede lograr está por debajo de las demandas legítimas de la filantropía sólo puede cubrirse mediante atención de enfermería voluntaria, y bajo el devoto liderazgo de Su Majestad lo ha hecho en un grado antes inalcanzable.

La opinión pública ha seguido con reverente gratitud la gentil atención de Su Majestad a todos los necesitados y el abnegado apoyo que Usted ha brindado al desarrollo de la Cruz Roja, y por eso también recibirá favorablemente un libro que, como éste, es adecuado para promover la participación en Cruz Roja y servir de guía a las asociaciones voluntarias de enfermería en sus actividades.

Su Majestad quisiera estar amablemente convencido de que en el futuro aprovecharé con mucho gusto cada oportunidad que se me presente para apoyar oficialmente las actividades de las asociaciones voluntarias de enfermería bajo la dirección del Altísimo.