carta al emperador Guillermo I, Friedrichsruh, 26 de septiembre de 1887
Agradezco a Su Majestad con asombro la graciosa caligrafía del 23 c. y por el gentil regalo de la representación del palacio en el que he tenido el honor de dar conferencias y recibir las Altísimas órdenes durante tantos años.
El día recibió una consagración especial para mí a través del saludo con el que Sus Altezas Reales, los Príncipes Wilhelm y Heinrich, me honraron en nombre de Su Majestad. Aun sin estas nuevas muestras de gracia, el sentimiento con el que saludé el vigésimo quinto aniversario de mi nombramiento como Ministro fue uno de los más sinceros y reverentes agradecimientos a Vuestra Majestad. Todo soberano nombra ministros, pero en los últimos tiempos pocas veces ha sucedido que un monarca sostuviera y protegiera a un ministro-presidente durante veinticinco años en tiempos convulsos, cuando no todo salía bien, contra todas las hostilidades e intrigas. Durante este tiempo he visto a muchos antiguos amigos convertirse en oponentes, pero la misericordia y la confianza de Su Majestad se han mantenido igual para mí.
En el pensamiento de esto está para mí una rica recompensa por cada trabajo y consuelo en la enfermedad y la soledad. Amo a mi patria, tanto a la alemana como a la prusiana, pero no la habría servido con placer si no se me hubiera permitido hacerlo a satisfacción de mi rey. El alto cargo que debo a Vuestra Majestad tiene por base y núcleo indestructible al vasallo de Brandeburgo y oficial prusiano de Vuestra Majestad, y por tanto el contento de Vuestra Majestad me hace feliz y sin él ninguna popularidad me sería inútil. El día 23, además de muchos telegramas y cartas del país y del extranjero, recibí muy amables saludos y deseos de Sus Majestades de Sajonia y Württemberg, de Su Alteza Real el Regente de Baviera, los Grandes Duques de Weimar, Baden y Mecklenburg y recibido de otros señores reinantes, luego también de Su Majestad el Rey de Italia y el Ministro Crispi. Los dos últimos tocaban política y eran difíciles de responder; Dado que el texto puede ser de interés para Su Majestad, he hecho que el Foreign Office lo envíe.
Ruego a Dios que me conceda por más tiempo el gozo de servir a Vuestra Majestad con su suprema satisfacción.
